No me vas a leer Hablo de mí, porque sé que no me vas a leer, de la misma manera que no me escuchaste nunca. Hablo de mí, para mí ya que es la única forma que encuentro de hablar de yo misma, ahora, sin ti. Presente sin futuro, agarrado a un pasado. Hablo de mí y no de ti, como hacía antes, cuando todo eras tú y los caminos hacia tu vivir, tu sentir, tu estar y todos los verbos tuyos y no míos. El amor lo ocupa todo: hasta las páginas en blanco. No te lo vas a creer, pero ahora que soy yo, sin ti, me siento yo, sin nada. Y no, no es que lo haya perdido todo. Sigo teniendo lo mismo: menos a ti, que lo llenabas todo. Hablo de los verbos, como si fueran complementos directos, solo tuyos y no de nosotros. Es esta forma de amar que pierde la -a- ahora que te has ido y se convierte en nombre. Mar, solo eso, pero azul y grande, viene y va, arrasando, arrasándome. Dejando arena y desierto, playa vacía, botes de cerveza, desolación, basura, cigarros hundidos en la piel del paisaje. Todo es...